7/9/07

Artesles 2007,,,, víctima del vandalismo

Es importante conocer a lo que uno se expone tras poner toda su buena voluntad en un proyecto tan maravilloso como este..........(colar...te...gallery)

«La imposible coexistencia con la necedad»
FERNANDO ZAMANILLO PERAL
Han pasado ya cinco años del proyecto ARTESLES. Que yo siga denominándolo proyecto, es decir, especulación, sueño o maquinación, pero en ningún caso obra consolidada o práctica consumada o realidad en progresivo crecimiento y mejora, depende en gran medida de lo que a continuación voy a exponer:Han pasado ya cinco años, repito, y me digo insistentemente «estamos exactamente igual que en el año 2003. Como cuando aquel Encuentro de Naturaleza y Coexistencia que iniciara un modelo cultural único en la región y que al año siguiente se transformó en este de ARTESLES, que venimos desarrollando desde entonces. Aclaro: estamos igual en lo malo, pues en su aspecto positivo el proyecto ha ido a más y mejor, según mi particular punto de vista y también según el de muchísima gente que se acerca cada verano a ver las instalaciones de Esles y a escuchar los conciertos en los lugares de Cayón. Al día de hoy el resultado es que se ha ido formando paulatinamente y con mucho esfuerzo e ilusión el embrión de algo muy serio. Pero ¿qué es lo malo que lo mata?Han pasado ya cinco años, me digo y me repito y repetiré cuantas veces haga falta a quien quiera escucharme. Y con mis palabras le transmitiré mi desaliento, tal como lo hago aquí y ahora:Me debato entre dos extremos: ilusión y desaliento, alegría y tristeza. También entre la serenidad y la irritación, casi cólera. Todos los años lo mismo. Todos los años estas contradicciones. Creo que ha llegado la hora de poner punto final a esta mi esquizoide situación septembrina. Vean Vds. si no: en el plazo de dos días he hecho dos escritos de opuesto sentido: uno para la introducción del catálogo del presente año, correcto, medido, pero ilusionado con el trabajo futuro, repito, y este que están leyendo, triste, indignado, acusador y último, que, por desgracia, se publica y se lee antes. Sin embargo, esto no va a querer decir que reniegue del que introduce el catálogo y lo vaya a destruir. Dejaré constancia, por el contrario, de una situación esquizoide, pero también la cortaré de raíz, como a la mala hierba. ¿Qué sucede en ARTESLES año tras año llegado septiembre? Si un año tras otro se gesta, allá por la primavera, con ciertas dificultades comprensibles, pues no deja de ser un evento lujoso y ciertamente prescindible para una comarca rural, que en algunos sectores despierta recelos, se gesta, digo y me repito, con el empuje generosísimo del Ayuntamiento de Santa María de Cayón, la Concejalía de Cultura, con Virginia Setién a su frente, la Agencia de Desarrollo Local y el equipo de Gema Echevarría, los funcionarios, el personal laboral y, a fin de cuentas, Gastón Gómez, el alcalde que nos alienta a todos a seguir en la brecha. Si un año tras otro sale adelante, dificultosa y prácticamente, con la sola ayuda económica del Ayuntamiento, llegados a este punto me puedo permitir manifestar, sin ningún tipo de miedo, que la ignorancia de la que hacen gala las instituciones políticas y sociales de la región es directa y progresivamente proporcional a la popularidad que ha ido adquiriendo el evento. Cuanto más y mejor crece y se desarrolla, más profundamente lo ignoran. Esto, cuando menos, es sospechoso.Bárbaros y neciosEn fin, si un año tras otro se gesta y se desarrolla así, entre el impulso solo del Ayuntamiento de Cayón, contando, cómo no, con la ilusión, fuerza, empuje y generosidad de los artistas visuales, de los músicos y de un equipo de trabajo verdaderamente ejemplar en todos los sentidos -sin todos ellos sería completamente imposible- y con la ausencia ignorante de quienes debieran apoyar moral y materialmente un proyecto tan especial; si un año tras otro, digo y me repito, pasa todo esto, también, como no, al llegar los primeros días de septiembre se dan cita en Esles, con detestable puntualidad, las bestias del akelarre, mostrando hasta el escarnio las huellas sangrantes del vandalismo de los bárbaros, su brutalidad ignorante, la suciedad maligna de los envidiosos, la salacidad de la orgía de los viciosos, la dañina conspiración de los necios, la procacidad y obscenidad de los gamberros, la torpeza de los 'gansos', el despropósito de los malditos, y al fin, el mal olor de sus putrefactas acciones, su mala sangre y mala baba.¿De dónde vienen? ¿De dónde salen? Yo no lo sé, ni lo quiero averiguar. No tengo alma, ni afición siquiera, de detective. Me basta con denunciarlos desde aquí. Me conformo con maldecirlos desde este escrito. Soy duro, lo sé. Soy consciente del significado y alcance de mis palabras.Pero también quiero que su alcance trascienda a esos burros y llegue finalmente a los que los ocultan con su silencio, a los que 'comprenden las tonterías infantiles' de unos jóvenes enfebrecidos por el fin de fiesta. Quiero que llegue también a los responsables primordiales de la vida social, los educadores, las familias y los políticos, que no han sabido y no saben infundir y transmitir los valores del respeto al trabajo ajeno, al esfuerzo generoso de los artistas, sí, he dicho bien, generoso, a la cultura y sus agentes, a los bienes públicos, a los visitantes de un pueblo al que acuden movidos por el sano placer de ver algo que valoran por su peculiaridad y diferencia, algo que se aloja dentro de uno de los lugares más pintorescos y bellos de nuestra tierra, gracias a la amabilidad de la mayor parte de los habitantes de un lugar acogedor, verdaderos anfitriones en primer y último término.¿Qué terrible falta de respeto hacia todos ellos! ¿Que no se me diga que no es de obligado cumplimiento para todos la asignatura de Educación para la Ciudadanía! Se entenderá, pues, con toda claridad mi indignación y mi tristeza. Se comprenderá, en fin, que piense y al tiempo diga y repita e insista en la palabra proyecto, que manifieste la improbabilidad de su futuro, la realidad de su frustración, que señale, en consecuencia, el final de mi trabajo, mi determinación de no proseguir con él. Muchos sonreirán, incluso reirán.A ellos nunca ha sido dirigido nuestro esfuerzo. Solamente me queda el recuerdo de los artistas, cuyas obras fueron destrozadas desde el año 2003: Daniel Gutiérrez, Pedro Déniz, Jack Beng Thi, Emeka Udemba, Javier Arce, José Humanes (H), Paloma Álvarez de Lara, Equipo La Escuela (ELE) Begoña Calzada, Salva Sánchez, Equipo '+Tlön' (Eulogio Carrera y Luis Felipe González), Equipo ACAI (Laura Escallada, Laura Irizábal, Zaida Salazar) y Salvatore Ravo. Mi agradecimiento a ellos y al resto de los artistas. Mi desprecio, por el contrario, para los abanderados de la brutal incultura. Me recuerdan a aquellos que echaban libros a la hoguera, hijos predilectos de la ignominia nazi. Todavía existen.
(publicado por el diario montañes el martes 4 de septiembre del 2007)

1 comentario:

Casa del Sal dijo...

Leo este comentario años después. Sobre al arte se posa la barbarie y así la ignorancia habla por sí sola. Zamanillo lanzó un grito desgarrado que aún resuena. Conocí Arte Esles y lo guardaré siempre en mi recuerdo.